jueves, 31 de agosto de 2017

CONVERSANDO CON LAS PAREDES CRÓNICAS CAPITULO 1 EL FISCAL EN SU LABERINTO

 
CONVERSANDO CON LAS PAREDES (PRIMERA PARTE)

Introducción

Las crónicas “Conversando con las paredes” contiene dos partes.


La primera parte abarca desde la  injusta detención de Benedicto Jiménez Bacca, Coronel PNP en retiro de la PNP, abogado y director del Semanario y la Radio por Internet, Juez Justo, hasta la resolución judicial de la Primera Sala Penal de Apelaciones que le revoca la comparecencia restringida y lo envían a una cárcel de máxima seguridad (Ancón- 1 o “Piedras Gordas” ) sujeto a la medida coercitiva personal de  prisión preventiva de 18 meses; decisión que toma los tres vocales de la Primera Sala Penal de Apelaciones, en medio de una fuerte  presión política y mediática.

La segunda parte comprende desde su llegada al penal  “Piedras Gordas” el 27 de octubre 2014  hasta su excarcelación a  mérito de una hábeas corpus y la sustitución de la prisión preventiva por la de arresto domiciliario que lo mantiene como paciente-depositado en el  Hospital de Policía.

Actualmente, Benedicto Jiménez, espera a que la fiscalía de lavado de activos termine su investigación preparatoria que ya lleva más de tres años.

Se le investiga por ser una especie de “criminal de la información” porque, según los fiscales, utilizaba un semanario y una radio por internet para intimidar, amedrentar o asustar a “correctos” funcionarios públicos y políticos.

Sobre el delito de lavado de activos a través de le empresa Juez Justo TV SAC, aún la fiscalía sigue buscando la ruta del dinero, esperan encontrarla algún día porque según ellos todos son culpables, no existen inocentes en esta tierra y solo basta encontrar algún indicios razonable.

A la fiscalía no les bastó tres años para investigarlo, no obstante que en octubre 2016 , dos peritos contables de la fiscalía evacuaron su informe en el sentido que Jiménez no presentaba desbalance patrimonial , pero la fiscalía quiere demostrar que el director de Juez Justo es ,  sí o sí,  culpable de algo porque de lo contario el castillo de arena que construyeron con su detención el primero de julio 2104 , con tanto bombo y platillo, se les cae  a pedazos .

Capítulo 1: El fiscal de la Nación en su laberinto

Era  la última semana de junio del 2014, el Fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia,  apenas tenía un mes de nombrado y  ya sentía  que pisaba arena movediza . Le esperaba una  larga y agotadora jornada como todos los días.

Para el abogado y fiscal supremo, considerado uno de los hombres más poderosos del país, no obstante que su oficina contaba con aire acondicionado para mantenerla atemperada ,  sentía en  los huesos ese frío limeño que se mete por las ropas cogido de esa terrible humedad que hace  sentirse como si estuviese en el fondo del mar .


Pero el  frío era soportable pero no la creciente inquietud que lo dominaba.

Trataba de consolarse pensando que era una situación normal cuando se está en la cima del poder en donde existen muchos vientos huracanados.

De eso era consciente y sabía muy bien que el hombre público se convierte en propiedad : le buscan  todo, antecedentes, familia, mancadas amores; todo, no se tiene vida privada.
Eso lo sabía bien, se lo habían advertido. Pero el poder es una droga que embriaga y obnubila y cuando la tienes no la quieres soltar.

El poder- repetía muy quedo.


Dentro de la ambición innata de los seres humanos, muchos fiscales supremos aspiran ser lo máximo, Fiscal de la Nación, es como los coroneles de la policía que desean frenéticamente ser generales. Llegar a la cima del poder es sentirse dueño y amo del mundo, es sentarse en el  trono del cielo, es disponer de la vida y destino  de muchos seres que dependen de ti y te rinden pleitesía; es sentir la admiración y respeto de todos los que están debajo . 

Pero también, es despertar el recelo y envidia de aquellos que también quieren llegar a la cima como el fiscal supremo que le pisaba los talones, Pablo Sánchez Velarde.

Salió del ascensor, custodiado por dos agentes de seguridad, lo recibió su secretario y se encaminó hacia su oficina ubicada en el décimo piso del edificio conocido como Ministerio Público.

Se sentó. Colocó sus pies en una pequeña base de madera para evitar que cuelguen ya que su estatura no era muy alta , apenas  frisaba el metro y sesenta centímetros.

Observó que su largo escritorio esta atiborrado de carpetas fiscales, diarios y revistas del día y un folder que contenía los recortes los recortes periodísticos que comentaban sobre él, nada positivo, por cierto. En la esquina, una libreta de notas en donde estaba la agenda del día. Empezó a leerla para saber qué le esperaba ese día . Estaba anotado y resaltado en amarillo la cita con una fiscal para las once de la mañana.

Un mes de nombrado y sentía que la prensa  “piraña” le  tenía cogido de la yugular. No pasaba un día que criticaran o cuestionaran su  nombramiento y sacaran a relucir su pasado y su vínculo familiar con la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia.

Le daban vueltas al tema de la famosa “La Centralita” . Criticaban el hecho de haberle solicitado  al Fiscal de la Nación , José Antonio Peláez Bardales( a quien reemplazó) que investigue y denuncie penalmente  por el presunto delito de abuso de autoridad a los fiscales anticorrupción del distrito fiscal del Santa que allanaron un local en donde se presume se realizaba acciones de interceptación telefónica.

La prensa también difundía hasta el cansancio  un audio de abril del 2010 en donde Alberto Quimper, entonces abogado de Alan Azizolahoff, propietario de la discoteca Utopía, afirmaba que él era su fiscal , su contacto  y  enlace al interior del Ministerio Público de los acusados para frenar el desarrollo de este sonado caso.

Pero, a pesar de los cuestionamientos, las críticas y denuncias, lo cierto es que ahora era el Fiscal de la Nación y eso era lo que importaba. Ahora, tenía la urgente tarea de consolidar su cargo porque estado parado en arena  movediza y  sabía que el  reto no solo es  alcanzar el poder sino mantenerlo . Recordó que eso lo había leído en el manual de Nicolás Maquiavelo.

¿Quién no tiene cuestionamientos en este país?  - Pensaba, dando vueltas alrededor de su escritorio, cogiéndose la barbilla. 

La prensa publicó también, antes de su nombramiento, que en enero de 1996  fue nombrado por la cuestionada Blanca Nélida Colán, con Resolución de la Fiscalía de la Nación No. 046-96-MP-FN   como Fiscal Superior Titular de Lima a cargo de la Primera Fiscalía Superior Mixta del Cono Norte, convirtiéndose así en el fiscal decano de Lima Norte y mano derecha de la cuestionada magistrada en los años 90.

Pero todo eso era historia pasada. De eso había corrido mucha agua en el río Rímac y es tendencia en nuestro país que  las cosas se olvidan rápido porque siempre tenemos  novedades, casos nuevos, nadie se aburre acá.

Ahora era el fiscal de la nación y tenía muchas cosas que pensar en mente, sin descuidar prensa “carroñera” que cuando se te prende de la yugular, no te deja.

Lo último que habían sacado la prensa era su vínculo familiar con la primera  dama de la nación, Nadine Heredia. Eso era cierto . Y, ¿Qué? 

Nunca le pidió nada a nadie. Se consideraba un hombre capaz, inteligente, experimentado, moral, bien intencionado – se reconfortaba interiormente.

El fiscal era un hombre bajo, fornido, de mediana contextura tirando para obeso, perfectamente afeitado, frisaba los cincuenta y cinco años , elegantemente vestido, de caminar y hablar pausado, pelo lacio y tez trigueña.

Daba vueltas y vueltas alrededor de su elegante escritorio, pensando, cavilando, buscando como cómo capear el temporal.

Debía encontrar un caso emblemático, eso que le gusta a la prensa, que los alimenta y de paso para él, sería una “cortina de humo”, para que lo dejen tranquilo un buen tiempo. Tiempo es lo que se necesita para sobrevivir en las alturas del poder.

En las últimas semanas, la prensa no lo soltaba y su nombre era motivo de diarias notas periodísticas. Repetían y volvían a repetir que era primo  de la Primera Dama de la Nación, que su nombramiento era de favor, que nunca iba a irse contra los intereses del gobierno, etcétera, etcétera, etcétera.

 Estaba todos los días en el ojo de la tormenta y eso lo estresaba.

Tenía que encontrar urgente una salida a su laberinto.  Algún caso emblemático, mediático, eso que le gusta a la gente, para distraer la atención de la fiera mediática que cuando hinca sus fauces en la yugular, no te suelta hasta conseguir su objetivo.

Su puesto peligraba.  Se había esforzado tanto y no era justo que, en menos de seis meses, deje este cargo apetecible por los fiscales supremos.

Sospechaba que detrás de todo esto estaba el que le seguía en antigüedad.

 Eso era de esperarse porque en las alturas del poder siempre habrá alguien que espera tu caída y trama en las sombras cómo hacerte caer.  Estaba convencido de que, si no actuaba rápido, era su fin.

De vez en cuando se acercaba a la ventana para mirar el mar humano de gente de todas las edades y vehículos de todos los colores y marcas, iban y venían por la céntrica Avenida Abancay cuyos aires estaba contaminado hasta decir basta.

Una fina garúa humedecía la transitada y siempre repleta de gente la Avenida Abancay, cuadra quinta, en donde quedaba el edificio central del Ministerio Público.

Desde arriba, el décimo piso, miraba triunfante que el fluir incesante de la vida urbana , en un  continuo y frenético ritmo: comerciantes, autos y ómnibuses que pasan raudos, intoxicando el aire con anhídrido carbónico y gente, más gente , que caminan hacia donde no se sabe.  

Estaba en una elegante oficina donde podrían trabajar cinco fiscales con cierta comodidad, pero eran gajes del oficio, para eso era el poder máximo en el Ministerio Público y había luchado tanto para conseguirlo, ahora veía que todo podía irse al tacho si no actuaba rápido.

En la antesala esperaba hacía una hora una novata fiscal que la había mandado citar para conversar.

Recién había ingresado al Ministerio Público. Se la habían recomendado porque la consideraban una  mujer valiente, un todoterreno, con los ovarios bien puestos. No era muy inteligente, pero eso no  importaba para la tarea que tenía en mente ; defecto que se  supera con trabajo y tesón. Y, sobre todo, lealtad.

Era la pieza de ajedrez que necesitaba para hacer su jugada maestra, una movida estratégica que debía ejecutarse en esa misma semana ya que había observado que en el  escenario político  había una  “serpiente del mal”, la persona ideal para descuartizarla y entregarla a los leones, un abogado empresario llamado Rodolfo Orellana cuyo nombre era repetido a diario por la periodista Milagros Leyva en su programa dominical como uno de los traficantes de terrenos más grande de todos los tiempos.

Esa era la “cortina de humo” perfecta para sus fines, para distraer a la fiera mediática que lo tenía cogido del cogote.

Cada día salía más y más críticas a su gestión y esa era la solución, golpear al abogado –empresario para distraer la atención pública.

La mujer que debía llevar a cabo esta tarea estaba hecha a la medida, buscaba ser famosa, apenas tenía cuatros  años en la fiscalía y se destacaba por ser enrazada, pero sobre todo leal ( más tarde se daría cuenta que había errado en eso de lealtad porque  en una entrevista que dio a la prensa ,  después de ser destituido del cargo de Fiscal de Nación, dejó entrever que había  sido traicionado).

Su última frase solo fue para los entendidos porque no dijo nombre alguno. 

Al Consejo Nacional de la Magistratura le llegó el dato de su hijo, un joven abogado, visitaba las oficinas de Rodolfo Orellana y que él había tenido  contactos con ese empresario-abogado. Este rumor se utilizó para separarlo del máximo cargo en el Ministerio Público y  , hoy , de manera incansable busca su retorno.

La oposición y las ONGs pedían su renuncia, tenía cuatro investigaciones en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), dos ex trabajadoras de Orellana que se sometieron a la ley de colaboración – a quienes  después denunciarían por falsedad genérica - decían que lo  habían  visto en la oficina de Orellana repartiendo canastas navideñas.

Él gritó a los cuatros vientos que eso era mentira, que buscaban que tumbarlo, que las declaraciones de los colaboradores o testigos en el Caso Orellana era interesado. Muy tarde se dio cuenta que había sido traicionado.

Ramos, el primo de Nadine Heredia , la Primera Dama de la Nación finalmente se fue a fines de diciembre 2014  con estas últimas palabras : “ lo he hecho mejor que mucha gente en el cargo “.

La novata fiscal reemplazaría a un fiscal provincial que estaba a cargo de la Segunda Fiscalía Supraprovincial Corporativa  Especializada en Lavado de Activos y Pérdida de Dominio  que había dispuesto prorrogar la  investigación contra Orellana por unos meses más, según el Fiscal de la Nación, dilatando el golpe contra el  abogado –empresario .

Tal como estaba planificado, solo le bastó una semana para dar el golpe maestro; una semana para allanar el llamado “Bunker”  y  destruir un medio de comunicación como era Juez Justo , enviando a  prisión a su director, Benedicto Jiménez.

El 30 de junio 2014,  Marco Aurelio Tejada  Ruiz ,   Juez de Investigación Preliminar,  ante el requerimiento de la fiscal Marita Barreto , nombrada para hacerse cargo de la operación contra Rodolfo Orellana, emitió una resolución autoritativa , concediéndole el requerimiento para  allanar , incautar y detener a todas las personas que se encontraría en el interior del inmueble ubicado en la Avenida Guardia Civil N° 835-Urbanización Corpac, San Isidro  , inmueble que se hizo famoso porque pasó a ser llamado por la  prensa y la fiscalía como el Bunker de la organización criminal  “Clan Orellana”.

Era el  golpe maestro que iba a salvar al Fiscal de la Nación , Carlos Ramos Heredia; de paso destruir todo lo que representaba esa empresa de comunicaciones llamada “Juez Justo” que publicaba un semanario que le quitaba el sueño a honrados y correctos políticos , que funcionaba en todo el tercer piso de la Avenida Guardia Civil 835- Corpac, San Isidro,  donde también funcionaba la radio por internet “Juez Justo” que salía todos los días entre las una a dos de la tarde ; además de una oficina de reparto y venta del semanario que se vendía a un sol en los quioscos de la capital .

En el mismo tercer piso, también funcionaba una oficina legal en donde estaban archivados todos los documentos (expedientes, quejas, denuncias) que eran parte del acervo documentario que llevaba Jiménez como abogado y director del semanario; querellas que son normales cuando uno dirige un medio de comunicación .

La resolución autoritativa del juez Tejada se concedía con fines de detención, allanamiento, registro e incautación de inmuebles, bienes, documentos, libros contables, equipos informáticos, dispositivos y todo aquello que tengan vinculación con el delito de lavado de activos (no mencionaba ningún otro tipo de delitos ni figura agravada).

La orden judicial no pudo mantenerse en secreto, como sucede siempre en este país cuando de por medio existe capturas y allanamiento en casos emblemáticos o mediáticos y el primero de julio, en horas de la tarde, se sabía con antelación que la fiscalía y la policía iba allanar el inmueble de Guardia Civil  835, saliendo publicado en algunos medios de prensa la lista de los que iban a ser privados de su libertad,  entre los que estaba el nombre de Benedicto Jiménez .

El día fatal que cambió la vida del Cazador de Abimael Guzmán, Jiménez se encontraba dando los últimos toques para la distribución del Semanario N° 49 (el último que editó Juez Justo) que tenía como título en la portada” Juicio Político”.

Estaba en la oficina cuando recibió la noticia que estaba próximo a ser detenido. Así que tomó las cosas con calma. No había nada más que hacer, solo esperar. No se le cruzaba por la mente que a un director de un semanario y radio por Internet podía ser apresado, pero fue un cálculo errado, en este país cuando quieren destruirte, te destruyen.


El motivo o pretexto lo encuentran en la ley que sirve para todos los intereses, hasta los más bajos y ruines. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario