LA RESURRECCIÓN EXISTENCIAL DE DANIEL URRESTI
El lunes 22 de junio, el ex
ministro del Interior y General EP ( R )
Daniel Urresti ante una pregunta de la periodista Milagros Leyva si estuvo en
la cárcel, contestó con los ojos humedecidos que la experiencia es inenarrable
y solo el que ha estado en prisión puede saberlo.
El Tribunal Constitucional había ordenado
su libertad tras anular su condena de 12 años de prisión que el Poder
Judicial le impuso por el asesinato con alevosía del periodista Hugo
Bustíos, aplicando la cuestionada Ley 32107 que prescribe delitos de
lesa humanidad, norma cuya constitucionalidad ratificó a finales de 2025. El l TC sostuvo
que el crimen cometido
contra Bustíos en 1988 no puede catalogarse como delito de lesa
humanidad porque ocurrió antes de que en el Perú entrara en vigencia el
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional( 1 de julio 2002).
Así, el delito de asesinato con alevosía cometido
contra Bustíos no es imprescriptible, por lo que tienen que aplicarse
los plazos de prescripción previstos en el Código Penal de 1924, vigente cuando
ocurrieron los hechos.Este plazo es de 30 años, es decir, una prescripción
ordinaria de 20 años más un plazo extraordinario de 10 años.
“ El plazo de 20 años se extiende hasta el 24 de
noviembre de 2008. Y, si en dicho momento, el recurrente hubiera estado sujeto
a una investigación o juzgamiento, con la aplicación del plazo extraordinario,
la posibilidad de procesarlo y sancionarlo habría estado vigente hasta el 24 de
noviembre de 2018″, se lee en el fallo.
Por ello, el TC concluyó que “al momento que Daniel Urresti fue condenado a 12 años de prisión,
el plzo de prescripción de la acción
penal había vencido”.
Al ver a este personaje en esa actitud compungido y
con expresión doliente hemos sido testigos de la resurrección existencial de este
político que gozó en determinado momento
del mortal goce del poder al más alto
nivel como congresista y ex ministro del Interior durante el gobierno de
Ollanta Humala porque ni cien días de felicidad es comparable
a un día de privación de la libertad .
¿ Por qué resurrección existencial?
Tal vez Urresti no supo explicar las vivencias
de un preso.
Para responder a esta pregunta hagamos un esfuerzo para imaginarnos cómo pasó sus días Daniel Urrresti, primero en Ancón-1 y luego en la cárcel “Virgen de las Mercedes”(Chorrillos).
Como dijo Edmundo Paz Soldán, Boliviano, quien vive hace 30 años en los
EE.UU, en su obra, Los días de la
peste, la cárcel son microcosmos donde conviven el horror
con la cotidianeidad.
Esa es la cruel realidad que le tocó vivir, por más que diga que es un
hombre de carácter o que sabe sobrevivir
; recién, en prisión toma sentido de lo
que significa la libertad y el sentido de la frase “ cárcel
es cárcel “ y que cuando un ser humano es privado de la libertad , siente como perder media vida.
Pero lo más trágico es que son testigos impotentes de
la desintegración de su núcleo familiar porque los que realmente le demostraran
afecto serán sus hijos, hermanos, esposa, quienes lo acompañarán en la prisión porque ellos también
serán “prisioneros”. Y, ojo, no toda la familia.
Urresti , que de las cárceles solo conocía por
referencia , fue testigo presencial que el mundo de la prisión está hecho para los desheredados de esta
tierra, los que cayeron en desgracia, que las cárceles tienen sus propias
reglas donde existe un sistema de corrupción asolapada que se traduce en que
todo tiene un precio y si no se vende el aire dentro de la cárceles es porque
el ingenio peruano aún no ha encontrado el modo de hacerlo .
Tal vez por su condición de general, ex ministro del Interior, pudo haber
tenido ciertos privilegios en zonas VIP de las cárceles ( Prevención, Anexos)
con ciertas comodidades , cuidándole que nada le pase , pero con el tiempo
tendrán que mezclarse con la población canera y hacer vida en común .
No estará en aquellos lugares ( los pabellones) en donde impera las
violaciones, la micro comercialización de drogas, el “licor canero”
, los crímenes encubiertos , las extorsiones, como el menú del día,
junto a la miseria, las enfermedades que se extienden imparables en ese
submundo que es las cárceles en nuestro país .
Eso se vive a su alrededor, en los
pabellones, pero es parte del sistema penitenciario que nadie hasta hoy ha
podido superarlo porque eso de reinserción, rehabilitación, resocialización,
sólo figura en la Constitución y el Código de Ejecución Penal y su reglamento.
La realidad es otra, en las cárceles tiene que
aprender a sobrevivir y la clave es adaptarse porque la vida en una cárcel, por más dorada que
sea, es dura y los días y noches son
larguísimas.
Poco a poco te dará cuenta que estos lugares están hechos para destruirte
física , psicológica y moralmente.
El problema es la edad porque si un año de prisión para un joven es un
año, para un anciano o viejo es el doble porque se suma los achaques propias de
la edad y la vejez es un mal incurables, según Séneca. Esto le debe suceder al
ex presidente Alejandro Toledo.
La realidad carcelaria es muy drástica, superpoblada, generadora de
prejuicios irreparables en la persona del investigado , procesado o condenado.
Urresti pudo darse cuenta que en
la en la cárcel no está atrapado en una carrera sin fin
en pos del éxito , el poder, por ello ya no importa . Las veleidades del
poder, la gloria, el heroísmo, las medallas, las condecoraciones, las diplomas,
todo eso es vanidad.
Aprenderá el valor de la
sencillez y la humildad. Ojalá que así sea ahora que postula para la alcaldía
de Lima.
La soberbia y la vanidad, tiene que
dejarla afuera y aprender a ser humilde ; la humildad del cristiano porque
quiera o no , en la soledad, cuando te
coge ese manto negro que se conoce como la “pensadora” , te revistes
de esa espiritualidad cristina que te lleva a comprender y entender la pasión
de Cristo ; un hombre justo que fue traicionado, negado, vejado,
humillado , y, finalmente, crucificado . Y, todo por difundir una
doctrina que propugnaba el amor al prójimo como a ti mismo.
Así que, se supone, los tres años de prisión le ha servido para dejar
de lado la soberbia y se revestirá de
esa humildad que se aprende en situaciones adversas , extremas, cuando te
colocan en el vacío , te privan de la libertad , te humillan, te vejan, te
estereotipan como un gran criminal , sin tener sentencia .
Entonces, no le hables de Dios ni de Jesús a los desventurados que
caen en prisión o estén en un hospital porque todos los días , en la
soledad de esos cuartos lúgubres, en esos espacios de 3 x 4 , buscan a Dios o
Jesús, tratan de conversar con ellos para aferrarse a una esperanza.
¡ La esperanza! Como dice Paulo Coelho en su libro “ Ser como el
río que fluye” la esperanza es lo único que la va a mantener viva, que los
acompañará por la mañana, en la tarde o en lo largo del día y muere en el
anochecer , pero resucita, ya que mientras hay vida, hay esperanza .
Pero en la vida de los presos hay concordancias
felices y coincidencias. Los presos lo que más aprecian son los días de visita,
sus beneficios penitenciarios y su libertad.
Todos los presos esperan con ansias los días de visita para
conversar con tus familiares, enterarte del mundo externo, de la familia, y si
tienes suerte, te visitarán los pocos amigos que te quedan porque la mayoría se
espantan, apagan celulares, tienen miedo y dudan.
A nadie le gusta seguir la suerte de los que caen en desgracia.
Eso es normal porque nadie quiere seguir la suerte de los desventurados, menos
los que están en prisión, porque la mayoría buscan buenas sombras donde
guarecerse o siguen la estela de aquellos que suben a la cima del poder.
Pero también se dará cuenta que la vida feliz, buena, llena de
placeres y goces, la familia unida y feliz, todo se transforma en el pasado y
se desliza dentro de ti , porque a partir del día que pisas la cárcel, estás
sujeto a nuevas y absorbentes raíces de un mundo extraño y tenebroso en
donde escasea la lealtad, la amistad, y la traición no es un crimen.
Que sea inocente o un procesado sin antecedentes, que haya tenido poder
político, que haya sido la preferido de Ollanta Humala o Pedro Castillo , que es el sostén de su madre
anciana y enferma, eso no importa
, eres un reo más mientras la fiscalía prueba tu responsabilidad .
La realidad es que eres un preso y así te ve y considera el ciudadano a
pie que mira embelesado , con cierto placer y morbo de que un político, ex
congresista, ex ministro del Interior,
allegado a Ollanta Humala, que fue vanidoso, soberbio, hoy está preso.
Las cárceles, sean doradas, anexos, prevención ,
zonas vip, etc., están llenas de sutilezas, de corrientes ocultas que se
deslizan bajo la aparente tranquilidad, la rutina diaria, de maquinaciones que
es difícil descubrir sino pegas el oído a las paredes .
Los presos tratarán de alejarse de la “pensadora”, la angustia y la
depresión en las horas de soledad, la desesperanza, a través del influjo
catártico de la lectura , mientras aprenden a esperar y esperar ;ese
universal deber del guerrero de la vida .
Todos los presos tienen un destino y un secreto que
tratan de ocultarlo ante los demás presos. Algunos guardan una culpa que tiene
que llevar él solo porque ahora, con culpa o sin culpa, perteneces al mundo de
los malos. Si
compartes secretos con los malvados, eso depende de ti, porque nadie te pide
nada.
Cuando llegas a ese mundo, estas aterido y te sientes profundamente
cansado, por más que intentes esbozar una sonrisa ante la prensa y demostrar
que no pasa nada y no sientes miedo. Eso es una mascarada.
La cruz la llevas por dentro. Interiormente estás
temeroso, con el corazón angustiado, revoloteando en torno a lo que ha pasado,
piensas que esto no puede estar pasándote a ti que has sido un ex ministro del
Interior.
Te acuestas la primera noche en una cama de cemento, te prestan un
colchón viejo y frío, así como una frazada, pensando que todo es una
pesadilla y que al día siguiente desaparecerá. Llega el día siguiente y te das
cuenta de la realidad : Cana es cana .
Los días de visita son los más esperados, todo gira en función de estos
días , los ánimos se levantan y desde temprano se empieza a limpiar el pasadizo
los baños , se le echa algún aroma para espantar el olor a encierro y humedad .
Empiezas a entender y comprender que todo sucede por algo, que quizás
quieren probar tu fortaleza y que muchas veces uno es humillado por haber
tenido gloria y poder y que todos podemos ser sorprendidos por el
infortunio ya que el tiempo y el contratiempo nos llega a todos.
Al final , aprenderá que nada es eterno y todo se destruye y construye a la
vez y la adversidad debe ser para crecer y no destruirte, para fortalecer el
espíritu, hacerte más sabio y ágil, porque mientras hay vida hay esperanza, que
la libertad se consigue luchando días a día, así como la justicia tan preciada
y esquiva en nuestro país .
Tendrá una resurrección existencial porque cuando salga de prisión nunca
será el mismo porque la prisión
enriquece tu apreciación sobre los seres humanos , le dará sentido a su vida .
El tiempo de reflexión, de hundir
las miradas al corazón y no existe en estos lugares prejuicios de ninguna
clase.
Dicen, los que lo han vivido, que se asiste al nacimiento de la
esperanza, la autenticidad, de la libertad, la caída de falsos ídolos, el mundo
revela su verdadera entraña.
Al final, qué importa sufrir humillaciones y la estigmatización si
existe una región en el alma que nunca podrá ser aplastada: la verdad
encerrada en nosotros mismos, la de ser inocente.
Daniel Urresti tendrá su propia resurrección existencial como
ser humano porque aprenderá a conocer quién o quiénes son realmente sus amigos,
quién o quiénes son su familia, harán las paces y serán perdonados por aquellos
que siempre los apreciaron pero que
ellos los alejaron de su lado porque habría caído en desgracia.
23 junio
2026
Benedicto Jimenez


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